viernes, 21 de octubre de 2011

Me gustan los días de lluvia.
Esos días en los que te levantas de la cama y una cortina de agua te impide ver más allá de dos palmos.
Esos son los días perfectos para darte la vuelta, abrazar a quien está a tu lado y dormir un rato más, quizá esperando a que siga lloviendo durante meses para no tener que abandonar ese momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario